La mayoría de los aficionados a las aves toman unos binoculares para apreciar avocetas o cuervos. Nicky Fijalkowska hace otra cosa: toma un par de agujas y un ovillo. La diseñadora de tejidos, con base en Reino Unido, tiene un truco para transformar ovillos de lana interminables en pequeñas réplicas de aves. Entre los miembros de su círculo aviar, cada vez más grande, hay frailecillos y lechuzas, y deben su trazo fino y puntos firmes de costura a una obsesión de toda la vida. Cuando era pequeña, Fijalkowska dibujaba aves en el jardín de sus padres y partía de viaje con el Club de Jóvenes Ornitólogos. El tejido de punto, por otra parte, no se dio de forma tan natural. “Lo intenté siendo adolescente pero siempre hacía ropa que no entraba y terminé odiándolo”, cuenta Fijalkowska. No volvió a agarrar las agujas hasta fines de sus treinta, cuando la gripe porcina y la fatiga posviral la postraron durante un año. “Algunos días no tenía energía para hacer...